Biología de la cigüeña blanca

La cigüeña blanca (Ciconia ciconia) es una especie protegida (al igual que las abejas Link) Son aves de unos 3 kilos de peso con una envergadura de hasta 2 metros. Poseen patas y picos largos de color rojo y plumaje blanco, excepto las plumas terminales de las alas que son de color negro. La cigüeña blanca es una especie, por lo general, migradora: busca el verano europeo mientras que en el invierno emigran hacia la India y África.

Las cigüeñas se alimentan de insectos y de pequeños vertebrados, dependiendo de la disponibilidad de éstos. Prefiere las charcas y humedales o zonas de pastos bajos para su alimentación. Los machos de las cigüeñas construyen unos nidos muy voluminosos, que se encuentran normalmente en zonas altas desde donde poseen una buena vista panorámica de lo que les rodea, como son los campanarios, torres de alta tensión, árboles, etc. Son animales gregarios, por lo que es común encontrar nidos cercanos y suelen poner 4 o 5 huevos que incubaran durante el mes de marzo-abril. Las cigüeñas producen un crotoreo muy ruidoso y característico, que les sirve para comunicarse entre ellas.

El problema con la cigüeña blanca

En las últimas décadas la cigüeña blanca ha experimentado un aumento considerable de su población, estabilizado en parte gracias a que no migran, sino que pasan todo el año en el mismo nido. Las cigüeñas van produciendo sus nidos cada vez más grandes, y cada vez son más pesados y compactos, lo que supone un grave problema para los edificios e instalaciones donde se ubican.

Además del daño a las instalaciones, dependiendo de donde se encuentren, pueden ser un peligro para las personas, ya que construyen sus nidos con ramas grandes que a veces caen y pueden lesionar a transeúntes, además de los excrementos.

Por ser especies protegidas, no es posible destruir o modificar sus nidos, bajo pena de cárcel, según lo dispuesto en la modificación del Código Penal de 2015. Por tanto el control de la nidificación debe realizarse por profesionales cualificados, que buscarán la mejor solución posible tanto para ellas como para las personas.

Dependiendo de su ubicación se podrán llevar a cabo diferentes prácticas como la utilización de repelentes acústicos, colocación de mallas que eviten la nidificación o la instalación de unas estructuras metálicas que aseguren y anclen el nido correctamente para evitar la caída.

Otras aves que necesitan control

Desde Seviplagas somos especialistas en el control de aves que puedan constituir una plaga para el ser humano, como es el caso de las palomas, gaviotas y golondrinas. Estas aves han encontrado en la ciudad su hábitat perfecto, con unas condiciones inmejorables para su fácil reproducción, debido a la falta de depredadores y al fácil acceso a la comida. Además son muy versátiles y se amoldan perfectamente al entorno.

Las palomas y las gaviotas están consideradas como plagas urbanas, pues provocan numerosos desperfectos en los edificios y malestar en los viandantes debido a la gran cantidad de excrementos que producen. Las golondrinas por su parte, son menos molestas que las anteriores, pero el problema está en los nidos que hacen en las cornisas de los edificios, que debido a que es una especie protegida, tampoco pueden eliminarse, bajo pena de cárcel. Además produce igualmente una gran cantidad de excremento que suponen otro problema higiénico.

Nosotros disponemos de los medios adecuados para controlar que no proliferen y sigan constituyendo una plaga de forma eficaz, respetando siempre a las especies y cumpliendo con la legislación vigente.

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