Xylella Fastidiosa: la bacteria que podría acabar con los olivos andaluces

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La bacteria Xylella Fastidiosa, tras arrasar los olivos de Italia, amenaza con alcanzar las plantaciones andaluzas. En España ya se ha localizado en Baleares, Alicante y Madrid. Los efectos en el olivar andaluz podrían ser desastrosos. No en vano es la primera región productora de aceite del mundo. En la comunidad contamos con 1,5 millones de hectáreas dedicados a este cultivo y más de 200 millones de olivos. Casi la mitad de la producción de aceite de oliva del mundo procede de Andalucía.

Desde que se produjo la alerta ya se han realizado varios centenares de controles en nuestras tierras, todas con resultado negativo. Las agricultores andaluces confían en que la bacteria no llegue a asentarse en la zona, puesto que la Xylella Fastidiosa no sobrevive a temperaturas superiores a los 34 grados. En el Valle del Guadalquivir, por ejemplo, lo tendría complicado.

Fuente: Wikipedia

Insectos vectores

Las autoridades temen que la bacteria haya llegado a nuestro país mediante el comercio de plantas infectadas. Se transmite a través de insectos que sirven de vectores de la enfermedad: si se alimentan de la madera de un olivo infectado pueden transmitirla a la siguiente planta. La bacteria obstruirá el flujo de la savia y ocasionará la muerte del árbol.

Si nos atenemos al documento de la Junta de Andalucía ‘Plagas y Enfermedades del Olivo’, los posibles insectos que podrían ejercer de vectores de la Xylella Fastidiosa en el olivo andaluz serían los siguientes:

  1. La cochinilla de la tizne, que extrae savia del olivo.
  2. El barenillo del olivo -una especie de escarabajo pequeño-, que construye una galería bajo la corteza del árbol para la puesta de huevos. La madera le sirve de alimento y después continúa con los olivos cercanos.
  3. El agusanado o abichado del olivo, cuyas larvas abren igualmente galerías en el cuello del tronco interrumpiendo la circulación de la savia.
  4. El mosquito de la corteza: sus huevos suelen afectar a las ramas jóvenes hasta secarlas.
  5. El arañuelo o piojo negro, que pasa el invierno en las verrugas producidas por la tuberculosis del árbol. Esta especie clava su órgano chupador en hojas, flores y ramas tiernas, deteniendo el crecimiento y provocando pérdida de savia.
  6. El algodoncillo o tramilla chupa las ramitas jóvenes y los botones florales impidiendo que se abran.
  7. El otiorrinco o escarabajuelo picudo ataca las raíces del olivo.
  8. La cochinilla violeta prefiere las ramas nuevas, sus hojas y frutos, pero también se alimenta del jugo de la planta.
  9. La caspilla o piojo blanco suele atacar las aceitunas y es capaz de detener el crecimiento de los olivos jóvenes.
  10. La serpeta chupa la savia produciendo la muerte de las ramas del árbol.
  11. Los gusanos blancos se alimentan de las raíces, suponiendo un peligro para los olivos nuevos.

Fuente: Agropopular

Protocolo europeo

La Unión Europea ya ha desarrollado un protocolo basado en la detección, contención y erradicación de la bacteria. En este sentido, los agricultores y técnicos tienen la obligación de comunicar a la Administración la detección de casos. A continuación se lleva a cabo el arranque y destrucción de los ejemplares que hayan dado positivo en su análisis, así como todas las plantas en un perímetro de 100 metros. Luego habrá que fumigar para evitar la propagación de insectos que actúen de vectores de la bacteria.

Los agricultores afectados no podrán cultivar durante 10 años especies que la Xylella Fastidiosa pueda afectar. Además del olivo, la bacteria se ceba con la vid, el almendro, el ciruelo, el melocotón, el limonero y el laurel. Esto podría suponer para ellos el cese definitivo de la actividad. Existe una tabla de indemnizaciones de entre 3.000 y 15.000 euros por hectárea de olivo infectada, dependiendo de su tipología. Sin embargo, el agricultor sabe que si comunica a la Administración un caso de Xylella Fastidiosa lo más probable es que pierda toda su cosecha.

Ellos mismos proponen como solución cambiar las plantaciones de olivos por otras más resistentes ante la bacteria, como la encina o ciertos cítricos. Asimismo, abogan por la investigación de los fagos: virus que se alimentan de bacterias que ya se emplean para combatir a aquéllas que se han vuelto resistentes a los antibióticos.

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