Antiguos remedios contra las chinches… ¿hemos avanzado?

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¿Ha cambiado mucho la forma de eliminar chinches? ¿Los métodos que usamos ahora son más efectivos? ¿Cómo se afrontaban las plagas en el siglo XIX?

Los avances en el estudio biológico de las plagas han obligado a los exterminadores a cambiar sus pautas al encarar la invasión de alguna especie. Del mismo modo, la continua actualización de las leyes sobre productos fitosanitarios también ha modificado la aplicación de diferentes tipos de venenos.

Sin embargo, si miramos un manual como ‘El exterminador de las chinches, pulgas y piojos’, impreso en 1853 por Romeral y Fonseca, sus consejos no son tan distintos a los que podemos leer a veces en Internet bajo la leyenda de remedios caseros. Es decir, en la Red se siguen recomendando métodos que ya se usaban en el siglo XIX.

Aunque el libro abarca soluciones frente a un buen número de insectos -moscas, polillas, ratas, hormigas…-, nos centraremos en las chinches, en las que más se explaya el autor. Éste incide en que la falta de higiene y la podredumbre aumenta la probabilidad de que aparezcan. Con la transformación de nuestra sociedad vimos en otro artículo que ya no es la razón fundamental de su presencia, más justificada ahora por el tráfico de personas en hoteles.

Métodos naturales y expeditivos para eliminar chinches

El primer remedio que propone el escritor -sólo identificado como A.R.– es simplemente coger las chinches con los dedos y meterlas en agua con jabón. Para las chinches de jardín prefiere regar los pies de los árboles con agua hirviendo o lejía. En el caso de las chinches de la casa recomienda colocar varas de mimbre bajo el colchón, a las que se ven atraídas de forma natural. Al día siguiente bastaría con sacudirlas para que se desprendan y pisarlas con el zapato.

También enumera una serie de sustancias que pueden servirnos para eliminarlas. Con una brocha impregnada en agua y hiel de buey -un material que se usa en artes gráficas- invita a que embadurnemos las rendijas donde las chinches han podido esconderse. Las mezclas cada vez se hacen más complejas: describe una pasta de ajo con cal blanca, trementina, vino y alcanfor en polvo para aplicar en los agujeros donde se escondan estos insectos.

Potasa cáustica y otros artículos de droguería

Los productos químicos que podían encontrarse en las droguerías de aquella época quedan patentes en los siguientes consejos que desarrolla. Como la potasa cáustica en polvo, que ha de añadirse poco a poco al vinagre fuerte para que no se salga de la vasija que usemos al causar cierta reacción. A ello habría que sumar seis cigarros puros y dejarlo reposar un día entero, para colarlo más tarde e introducirlo en las aberturas infectadas.

Otro método que incluye potasa cáustica incluye pimienta negra y cardenillo en polvo, que han de reposar 24 horas. Después se remueve bien con aguardiente y trementina, convirtiéndose en una solución especialmente eficiente contra los huevos de las chinches.

El químico Thenard ideó una variante de esta mezcla con potasa cáustica, vino de 34 grados, vinagre fuerte, agua y trementina que aplicado con un palillo delgado resultaba fatal para las liendres. El doctor Dufrot desarrolló un remedio contra los nidos de chinches que constaba de hojas de comolida y vinagre blanco. Tras cocerlos sumaba polvos de Solimán -óxido de zinc- y rociaba en frío los escondites de las chinches.

Hay otros remedios botánicos que el autor defiende como muy efectivos contra las chinches. En uno emplea hojas de nogal y una planta aromática llamada ruda ordinaria, que se hierven y se salan. Asimismo, aboga por hervir ruibarbo y acíbar unos minutos para luego aplicarlo con una esponja en sus escondrijos, asegurando que no volverán a aparecer en esos sitios.

No intente estos experimentos en casa

En el manual se completa con otros consejos que hoy se catalogarían como muy peligrosos. Se trata de un método para exterminar chinches usando vapor generado en una cazuela grande con agua. Después de llegar a la ebullición y enfriarse han de añadirse 8 gotas de ácido sulfúrico, una de las sustancias más corrosivas que se conocen. El vapor producido debía extenderse por los lugares infestados de chinches, cerrando antes puertas y ventanas para que surtiera efecto.

Otro remedio contra las chinches que nadie llevaría a la práctica en la actualidad es echar azufre en los carbones de un brasero. Las únicas precauciones que toma el escritor es tapar las junturas de los marcos con papel encolado y retirar los muebles con piezas metálicas para que no sufran alteraciones.

Afortunadamente los métodos para controlar plagas han avanzado mucho y no deberá correr estos riesgos. Contacte con SeviPlagas -Tu Empresa de Control de Plagas en Sevilla si tiene un problema con las chinches.

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