Las pulgas comunes pertenecen a la familia de las Pulícidas y son prácticamente indetectables para el ojo humano.

Son insectos minúsculos que carecen de alas, pero tienen una capacidad de salto impresionante gracias a su cuerpo minúsculo y sus patas traseras muy largas adaptadas para el salto.

Se conocen unas 1900 especies y son parásitos externos que se alimentan de la sangre de los mamíferos. Debido a su perfecta maquinaria bucal son capaces de picar el cuerpo y succionar sangre sin que nos demos cuenta de las picaduras, por una serie de compuestos que anestesian la zona.

Aunque las pulgas comunes no suelen transmitir graves enfermedades, más allá de picor y escozor, algunas personas son alérgicas a sus picadoras, produciéndoles graves reacciones en la piel pudiendo aparecer cuadros febriles. Otras muchas especies son transmisoras de importantes enfermedades muy graves, como son la peste bubónica o el tifus.

Las pulgas tienen metamorfosis completa, pasando desde el huevo, a la larva, la pupa y posteriormente al adulto. Desde que eclosiona el huevo hasta que se convierte en adulto pueden llegar a pasar hasta 6-8 meses, dependiendo de factores como la temperatura, la humedad y el alimento. Si tienen las condiciones ideales, una hembra puede poner alrededor de 500 huevos a lo largo de su vida, siempre sobre el huésped al que parasite, aunque se dispersarán por todos lados donde se mueva el huésped (animal o humano), depositándose principalmente en sofás y camas. Los huevos eclosionarán a los 14 días y comienza su ciclo de vida como larvas.

¿Qué hacer para acabar con las pulgas?

Una de las formas más rápidas de detectar las pulgas es por la picadura tan característica que producen, en forma de halo rojizo con un punto central, normalmente por las extremidades. Si además vemos pequeñas gotitas de sangre en las sábanas y la ropa… No hay ninguna duda. Y…, ¡cuidado con rascarte!, puedes infectar la picadura y que el problema sea mayor.

Ante los primeros síntomas o posibles manifestaciones de tener pulgas en casa se aconseja que se haga inmediatamente un tratamiento, y la razón es bien simple: Si has leído el apartado anterior te darás cuenta que en cuestión de días se pueden propagar por toda la casa y que afectan tanto a mascotas, donde tienen el refugio ideal entre el pelaje, como a las personas, siendo los niños pequeños los más vulnerables a las picaduras. No permitas que se convierta en un problema mayor, actúa rápido.

Existen “remedios caseros” para evitar las picaduras de las pulgas, pero recuerda que solo evitaras que te piquen, no se eliminarán. Pero no cunda el pánico, en Seviplagas te vamos a solucionar el problema rápidamente y de la forma más eficaz y menos invasiva posible. Gracias a nuestros tratamientos biocidas y tratamientos libres de químicos vamos a acabar con el problema de raíz, asegurando el bienestar y tranquilidad de tu familia.

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